sábado, 6 de agosto de 2016

Al doblar la esquina


Un buen día, de repente, te conviertes en un hombre sin mujer. Ese día sobreviene de repente, sin mediar el menor indicio o aviso, sin corazonadas ni presentimientos, sin llamar a la puerta y sin carraspeos. Al doblar la esquina, te das cuenta de que ya estás allí. y no puedes dar marcha atrás. una vez que doblas la esquina, se convierte en tu único mundo. En ese mundo pasan a decir que eres uno de esos " hombres sin mujeres". En un plural gélido.
 Sólo los hombres sin mujeres saben cuán doloroso es, cuánto se sufre por ser un hombre sin mujer. por perder ese espléndido viento de poniente. Por que te arrebaten eternamente los catorce años ( la eternidad debe de andar alrededor de los mil millones de años). Por escuchar a lo lejos el lánguido y doloroso canto de los marineros. Por hundirte en el oscuro fondo marino con los amonites y los celacantos... Por citarte con un desconocido en un punto intermedio al azar entre el conocimiento y la ignorancia. Por derramar lágrimas sobre el pavimento seco mientras mides la presión de los neumáticos del coche.

  Convertirte en un hombre sin mujer es muy sencillo: basta con amar locamente a una mujer y que luego ella se marche a alguna parte. En la mayoría de los casos ( como bien sabrás), son taimados marineros quienes se las llevan. Las seducen con su labia y las embarcan deprisa hacia Marsella o Costa de Marfil. Prácticamente nada podemos hacer frente a ello. También es posible que ellas mismas acaben quitándose la vida, sin haberse relacionado con ningún marinero. Frente a eso tampoco podemos hacer nada. ni siquiera los marineros pueden.
  Sea como fuere, así es como te conviertes en un hombre din mujer. Todo sucede en un abrir y cerrar de ojos. Y una vez convertido en hombre sin mujer, el color de la soledad va tiñendo hasta lo más hondo de tu cuerpo. Como una mancha de vino que se derrama sobre una alfombra de tonos claros. No importa  cuán amplios sean tus conocimientos en labores domésticas, porque eliminar esa mancha será una  terriblemente ardua. Quizá el color se vuelva desvaído con el tiempo, pero probablemente la mancha permanecerá hasta que exhales el último suspiro. Es una mancha cualificada y, como tal, también tendrá su derecho a manifestarse en público de vez en cuanto. No te quedará más remedio que vivir con la suave transición de su color y con su contorno polisémico.

 En ese mundo, todo suena de distinta manera. La forma de tener sed es distinta. El modo en que el pelo crece es distinto... Aunque más tarde conozcas a otra mujer, y por muy estupenda que ésta sea ( de hecho, cuanto más estupenda, peor), empiezas a pensar que la perderás desde el mismo instante en que la conoces. La sombra evocadora de los marineros, el timbre de de las lenguas extranjeras en sus bocas ( ¿griego?), ( ¿ estonio?), ( ¿ tagalo?) te pondrán nervioso. Todos los nombres exóticos de los puertos del mundo te harán temblar. Porque ya sabes qué se siente al ser un hombre sin mujer. Tú eres una alfombra persa de tonos claros, y la soledad, la mancha del Burdeos que nunca se eliminará. La soledad la traen de Francia, y el dolor de la herida, de Oriente. Para los hombres sin mujeres, el mundo es una mezcolanza vasta e intensa, es la otra cara de la Luna en su totalidad.

HARUKI MURAKAMI.   HOMBRES SIN MUJERES




Un órgano independiente

Cuando su corazón se mueve, tira del mío. Como dos barcas atadas por una cuerda. Que no se puede cortar, pues no existe ningún cuchillo capaz de cortarla.
  Muy tarde descubrimos que estaba atado a la barca equivocada. Pero ¿ acaso puede afirmarse eso con toda certeza?.

Haruki Murakami.  Hombres sin mujeres

martes, 19 de julio de 2016

Vive como quieras



 IMPUESTOS





TRABAJO



                                                                        PODER

 Frank Capra 1938.

 Han pasado 76 años. Maravillosa película.
Algunos pensarán que las escenas aquí seleccionadas son de otra época. ¿ Están seguros?...


viernes, 15 de julio de 2016





El tiempo fluye siempre igual que fluye el río: melancólico y equívoco al principio, precipitándose a sí mismo a medida que los años van pasando. Como el río, se enreda entre las ovas tiernas y el musgo de la infancia. Como él, se despeña por los desfiladeros y los saltos que marcan el inicio de su aceleración. Hasta los veinte o treinta años, uno cree que el tiempo es un río infinito, una sustancia extraña que se alimenta de sí misma y nunca se consume. Pero llega un momento en que el hombre descubre la traición de los años. Llega siempre un momento - el mío coincidió con la muerte de mi madre- en el que ,  de repente, la juventud se acaba y el tiempo se deshiela como un montón de nieve atravesado por un rayo. A partir de ese instante, ya nada vuelve a ser igual que antes. A partir de ese instante, los días y los años empiezan a acortarse y el tiempo se convierte en un vapor efímero- igual que el que la nieve desprende al derretirse- que envuelve poco a poco el corazón, adormeciéndolo. Y, así, cuando queremos darnos cuenta, es tarde para intentar siquiera rebelarse.

Julio Llamazares. La lluvia amarilla




viernes, 8 de julio de 2016

Silencio




Tormentas de Glenn Gould

¿ Desde dónde llegaste con tu furia tan quieta?
Parecía que ibas a adormecerte encima del piano,
pero enseguida alzabas una hoguera
de llamas negras y tus largos dedos
de hielo acariciaban
el fuego de las más altas esferas.
Y cómo te arrullabas con cada arrebato,
quizá porque querías ser el niño
que no pudiste ser, o porque no sabías
que el hombre-niño que eras
llegaría muy pronto a desbordarte.

¿ A dónde ibas separando espinos
con tus navajas de música?
¿ A dónde ibas, de dónde venías
con la música que otros escribieron,
pero que sólo tú supiste alumbrar?
Para arrancar sonidos nunca oídos
no bastaban tus manos,
por eso con los labios musitabas
lamentos amorosos.

A veces parecía que las manos
no te pertenecían,
pues volaban muy lejos del piano,
y la música y Bach las perseguían,
iban detrás buscando otros espacios
de secretos sonoros.
Marea de pasión contenida, llegaste
a este mundo en busca de más vida,
mas Ella te esperaba en una encrucijada
( Ella era el concierto final, el más sublime)
y en un excelso juego de adivinaciones,
para olvidar por siempre,
acariciabas cada tecla negra,
le susurrabas a las teclas blancas,
y siempre avanzabas bajo los cielos fríos
con tus tormentas de oro.

A veces, cual cantata, el cuerpo te temblaba
y tú ya no sabías si el piano
era cuna o féretro.
Los huesos te cantaban, ardías con la música
y tu cerebro era un bosque de órganos,
y de los tubos de éstos brotaban infinitos.
Pero a la vez tus dedos eran llamas,
diez llamas muy humildes que elevabas
allá, a lo más alto,
como plegaria última,
hasta llorar por siempre de alegría
lágrimas negras.

Luego, la soledad  te devoró
y volviste a salir al encuentro de Ella
para alejarla, para adormecerla
como a ti te gustaba: arrullando
esa mar o esa noche del piano.
La Muerte te salía al encuentro
con sus coros y orquestas,
mas tú la combatías con ternura,
la ibas conduciendo ( como si fuere uno
de aquellos animales que amaste y te amaron)
hasta el redil oscuro donde tiene
la música tu tumba.
Y pusiste de nuevo tus manos a cantar.
Y comenzó tu cuerpo como a tambalearse,
e ibas y venías del piano
sin poder resistir tu propia música.
Y tus ojos, cerrados, hacia adentro estallaron.

Ya no estás con nosotros,
mas tus manos nos llevan todavía
por ese firmamento
en que nos convertimos escuchándote.
Meteoro de luz, incandescente aún,
siempre regresas para irnos guiando
con tu estela hacia arriba;
nos va arrebatando humanísimo
allá donde perdura
el combate ganado por tus manos;
nos dejas derrotados allá donde nosotros
deberemos librar nuestro propio combate
y ganar o perder para siempre
esa música que es la vida eterna.

ANTONIO COLINAS. Obra poética completa





 


Glenn Gould ese genio musical. Interpretó a Bach de un modo que nadie, ni antes ni después, puede aspirar a igualar, apareció en la portada de Time, metieron interpretaciones suyas en la nave espacial Voyager como ejemplo, dirigido a las formas de vida extraterrestre, de lo genial que la raza humana puede llegar a ser. Murió de un derrame cerebral masivo en 1982, al que sin duda contribuyo su épica adicción a los medicamentos con receta. Dejó de tocar en público a una edad absurdamente temprana porque le parecía que los espectadores siempre eran hostiles, que estaban esperando a que la cagase. Dedicó el resto de su vida al estudio de grabación, pues creía ( con razón, por lo que se vio) que había un gran futuro en los discos y en los tremendos avances que se estaban logrando en la tecnología asociada. Adoraba la seguridad de los estudios y lo a salvo que se sentía en ellos. Tras haber grabado cinco álbumes, estoy completamente de acuerdo con él; en ellos he pasado algunas de las horas más satisfactorias, concentradas y entretenidas de mi vida.
Gould también estaba como una regadera. Llevaba abrigos gordos, sombreros y bufandas en pleno verano, se echaba agua hirviendo en las manos y en los antebrazos antes de tocar, tomaba pastillas como si fueran caramelos, llamaba as sus amigos ( y a desconocidos ) a las tres de la mañana y hablaba con ellos aunque se durmieran, invertía en bolsa, odiaba la compañía, fue lo más parecido que ha habido en la música clásica a una estrella de rock. De joven también estaba tan bueno como una estrella de cine. Y tocaba el piano como un dios. Estoy segurísimo de que uno de sus dos influyentes álbumes de las Variaciones Goldberg ha aparecido en esas listas de  discos para llevarse a una isla desierta más veces que ninguna otra grabación clásica.

James Rhodes. Instrumental





sábado, 28 de mayo de 2016

VIETNAM



Mujer, ¿ cómo te llamas?-_ No sé.
¿ Cuándo naciste, de donde vienes?_ No sé.
¿ Por qué has cavado una madriguera en la tierra?_ No sé.
¿ Desde cuándo te escondes aquí?_ No sé.
¿ Por qué me has mordido en el dedo anular?_ No sé.
¿ Sabes que no te haremos daño?_ No sé.
¿ De qué lados estás?_ No sé.
Es la guerra, has de elegir. - No sé.
¿ Existe todavía tu aldea?_ No sé.
¿ Estos son tus hijos?_ Sí.



                           
                                                   UTOPÍA

Una isla en la que todo se aclara.

 Ahí se llega a la tierra firme de las pruebas.

Hay un solo camino, el de la llegada.

Los arbustos se pliegan bajo el peso de las respuestas.

Ahí crece el árbol de la Hipótesis Correcta
con las ramas perpetuamente desenredadas.

Y el árbol de la Comprensión, llamativamente recto,
junto al manantial de nombre  Ah,Entonces Es Así.

Cuanto más espeso se hace el bosque, más se abre
el Valle de la Obviedad.

Si surge una duda, la desvanece el viento.

El eco, sin que nadie se lo pida, toma la palabra
y con ganas aclara los misterios del mundo.

A la derecha, una cueva donde habita el sentido.

A la izquierda, el Lago de la Convicción Profunda. 
La verdad se desprende del fondo y sale a la superficie.

La seguridad Irrevocable domina el Valle.
Desde su cima se contempla la Esencia de las Cosas.

A pesar de tantos atractivos la isla está desierta,
y las pequeñas huellas de pasos, visibles en la orilla,
se dirigen todas, sin excepción, al mar.

Como si sólo de allí se saliera
para sumergirse irremediablemente en el abismo.

En una vida inconcebible.


Wislawa Szymborska.


jueves, 19 de mayo de 2016





CONCURSO DE BELLEZA MASCULINA

De la mandíbula al talón entró tenso.
Sobre él oleosos firmamentos.
Sólo puede ser seleccionado
aquel que esté trenzado como pan.

Con un oso se lía a golpes
oso feroz ( bien que no haya tal oso).
Tres jaguares invisibles
caen de tres mamporros.

Maestro de sentadillas y flexiones.
La barriga en veinticinco posiciones.
Le aplauden, él se inclina
tras haber ingerido vitaminas.

DE SAL 1962
Wislawa Szymborska

No hay mayor lujuria que el pensar



LAS MUJERES DE RUBENS

Hercúleas, fauna femenina,
desnudas como el estrépito de barriles.
Anidan en lechos aplastados,
duermen con la boca abierta para chillar.
Sus pupilas han huido hacia el fondo
y penetran al interior de las glándulas,
de las que gotea levadura en la sangre.

Hijas del barroco. Engorda la masa en el cuezo,
humean de vapor los baños, se sonrojan los vinos,
por el cielo galopan cochinillos de nubes,
relinchan las trompetas ante el peligro físico.

¡ Oh acalabazadas, oh excesivas
y duplicadas al deshacerse de los vestidos,
triplicadas por el ímpetu de la pose,
grasientos platos de amor!

Sus flacas hermanas se levantaron antes
de que amanecieran en el cuadro.
Y nadie las vio caminar en fila india
por el lado no pintado del lienzo.

Desterradas del estilo, las costillas contadas,
pies y manos, dirías que de ave.
Intentan levantar el vuelo con sus omóplatos huesudos.

El siglo trece les daría un fondo dorado.
El veinte, una pantalla plateada.
Ese diecisiete, en cambio, no tiene nada para las planas.

Porque hasta el cielo es  convexo,
convexos ángeles y convexo Dios:
Febo bigotudo que en un corcel sudoroso
entra en la alcoba hirviente.

DE SAL 1962

Wislawa Szymborska

viernes, 13 de mayo de 2016




FOTOGRAFÍA DEL 11 DE SEPTIEMBRE

Saltaron hacia abajo desde los pisos en llamas:
uno,dos, todavía unos cuantos
más arriba, más abajo.

La fotografía los mantuvo con vida,
y ahora los conserva
sobre la tierra, hacia la tierra.

Todos siguen siendo un todo
con un rostro individual
y con la sangre escondida.

Hay suficiente tiempo
para que revolotee el cabello
y de los bolsillos caigan
llaves, algunas monedas.

Siguen ahí al alcance del aire,
en el marco de espacios
que justo se acaban de abrir.

Sólo dos cosas puedo hacer por ellos:
describir ese vuelo
y no decir la última palabra.

                      ( G. B.- A. M)

Wislawa Szymborska

Hasta donde alcanza la vista, aquí reina el instante. Uno de esos terrenales instantes a los que se pide que duren.






UNA DEL MONTÓN


Soy la que soy.
Casualidad inconcebible
como todas las casualidades.

Otros antepasados
podrían haber sido los míos
y yo habría abandonado
otro nido,
o me habría arrastrado cubierta de escamas
de debajo de algún árbol.

En el vestuario de la naturaleza
hay muchos trajes.
Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte.
Cada uno, como hecho a la medida,
se lleva dócilmente
hasta que se hace tiras.

Yo tampoco he elegido,
pero no me quejo.
Pude haber sido alguien
mucho menos individuo.
Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un
enjambre,
partícula del paisaje sacudida por el viento.

Alguien mucho menos feliz,
criado para un abrigo de pieles
o para una mesa navideña,
algo que se mueve bajo el cristal de un microscopio.

Árbol clavado en la tierra,
al que se aproxima un incendio.

Hierba arrollada
por el correr de incomprensibles sucesos.
Un tipo de mala estrella
que para otros brilla.

¿Y si despertara miedo en la gente,
o sólo asco,
o sólo compasión?

¿ Y si hubiera nacido
no en la tribu debida
y se cerraran ante mí los caminos?

El destino, hasta ahora,
ha sido benévolo conmigo.

Pudo no haberme sido dado
recordar buenos momentos.

Se me pudo haber privado
de la tendencia a comparar.

Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera,
lo que habría significado
ser alguien completamente diferente.



LAS TRES PALABRAS MÁS EXTRAÑAS

Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.

Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.

Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.





ALGO SOBRE EL ALMA

Alma se tiene a veces.
Nadie la posee sin  pausa
y para siempre.

Día tras día,
año tras año
pueden transcurrir sin ella.

A veces sólo en el arrobo
y los miedos de la infancia
anida por más en el asombro
de haber envejecido.

Rara vez nos asiste
en las tareas pesadas,
como mover los muebles,
cargar las maletas
o recorrer caminos con zapatos apretados.

Cuando hay que cortar carne
o llenar solicitudes,
generalmente está de asueto.

De mil conversaciones
toma parte sólo en una,
y no necesariamente,
pues prefiere el silencio.

Cuando el cuerpo nos empieza a doler y doler,
escapa sigilosamente de su hora de consulta.

Es algo quisquillosa.
con disgusto nos ve en la muchedumbre,
le repugna nuestra lucha por ventajas
y el rumor de los negocios.

La alegría y la tristeza
no son para ella sentimientos distintos.

Sólo cuando se unen
está presente en nosotros.

Podemos contar con ella
cuando no estamos seguros de nada
y tenemos curiosidad por todo.

De los objetos materiales
le gustan los relojes con péndulo
y los espejos que trabajan afanosos
aunque no mire nadie.

No dice de dónde viene
ni cuándo se irá de nuevo,
pero evidentemente espera esa pregunta.

Según parece,
así como ella a nosotros,
nosotros a ella
también le servimos de algo.



CIERTA GENTE


Cierta gente huyendo de cierta gente.
En cierto país bajo el sol
y bajo ciertas nubes.

Dejan tras de sí su cierto todo,
campos sembrados, ciertas gallinas, perros,
espejos en los que justamente se contempla el fuego.

Llevan en la espalda cántaros y hatillos,
cuanto más vacíos, cada día más pesados.

Tiene lugar calladamente el detenerse de alguien,
y en el tumulto, el arrancarle el pan alguien a alguien
o el sacudir al niño muerto de alguien.

Continuamente ante  ellos un cierto no hacia allá,
un no es éste el puente que hace falta
sobre un río extrañamente rosa.
Alrededor ciertos disparos, más lejos o más cerca,
y en lo alto un avión que , un poco, se balancea.

No estaría mal una cierta invisibilidad,
una cierta parda pedregosidad,
y aún mejor un cierto no-haber-sido
por un tiempo corto o hasta luego.

Algo ocurrirá todavía, pero dónde y qué.
Alguien les saldrá al paso, pero con qué intenciones.
Si es que puede elegir,
quizás no quiera ser un enemigo
y los deje con cierta vida.


LISTA* ¡ Impresionante!

He hecho una lista de preguntas,
cuyas respuestas ya no alcanzaré a saber,
porque es demasiado pronto para ello,
o porque seré incapaz de entenderlas.

La lista de preguntas es larga,
toca temas importantes y menos importantes,
pero como no quiero aburriros
sólo revelaré algunas de ellas:

Qué era real
y qué apenas si lo parecía
en este auditorio
estelar y bajo las estrellas,
donde es necesario tanto billete de entrada
como billete de salida;

Qué pasa con todo ese mundo vivo
que no tendré tiempo
de comparar con otro mundo vivo;

Sobre qué escribirán
pasado mañana los diarios;

Cuándo acabarán las guerras
y por qué otra cosa serán sustituidas,

En qué dedo corazón estará ahora
el anillo del alma
que a mí me fue robado, que perdí;

Cuál es el lugar del libre albedrío
que es capaz de ser y de no ser
al mismo tiempo;

Qué ha sido de decenas de personas:
¿ nos habremos conocido realmente?

Qué intentaba decirme M.,
cuando ya no podía hablar;

¿ Por qué tome por buenas
cosas malas
y que necesito
para no volver a equivocarme'

Tomé nota antes de dormirme
de algunas preguntas.
Al despertarme
ya no pude leerlas.

A veces sospecho
que se trata de un código preciso.
Pero ésta también es una pregunta
que me abandonará algún día.

TODO* Genial

Todo:
palabra impertinente y henchida de orgullo.
Habría que escribirla entre comillas.
Aparenta que nada se le escapa,
que reúne, abraza, recoge y tiene.
Y en lugar de eso,
no es más que un jirón de caos.

Wislawa Szymborska - Instantes-





viernes, 25 de marzo de 2016

¿ QUÉ VES EN ELLA?

1...Es inteligente, guapa, muy divertida...


Detectar el encanto en lugares insólitos es negarse a ser hechizado por lo obvio...
El amor revela su demencia al negarse a reconocer la normalidad inherente al ser amado...
¿ Tenían mis opiniones sobre Chloe algún punto en común con la realidad, o había perdido totalmente el juicio?...
Como sólo el cuerpo está expuesto a la vista, la esperanza del amante encandilado es la fidelidad del alma a su envoltura, la esperanza de que el cuerpo posea un alma apropiada, de que lo que la piel representa resulte ser lo que es. Yo no amaba a Chloe por su cuerpo, amaba su cuerpo por la promesa de lo que ella era. Una promesa sumamente edificante...







2... ELIPSIS

Según un dicho árabe, el alma viaja a paso de camello. Mientras la implacable dinámica de un presente programado nos obliga a seguir adelante, nuestra alma, sede del corazón, se rezaga nostálgicamente, lastrada por el peso del recuerdo. Si cada aventura amorosa añade cierto peso a la carga del camello, cabe esperar que el alma aminore el paso en función de la importancia del lastre amoroso. Cuando por fin pude liberarme del aplastante peso de su recuerdo, Chloe casi había matado a mi camello...





Pero todo convoca a tu presencia:
mírame regresando.


Yo sé 
que el amor tiene letras diferentes
para escribir: me voy, para decir:
regreso de improviso. Cada tiempo de dudas
necesita un paisaje.


Dos cosas representas:
tristeza y hermosura,
limitación
y alas para un sueño.


La verdad sólo ocurre pocas veces
igual que la mentira. los regresos
son tomas de poder sobre los cuerpos,
ni tiene falsedad ni van desnudos.


y comprendí que nada se comprende.







HUNDE TU ROSTRO EN TUS MANOS

Porque hemos cruzado el río y el viento y el viento sólo ofrece un remolino entumecido de frío y nos hemos adaptado mansamente, sin esperar ya nada más que lo nos ha sido dado, sin preguntar cómo es que llegamos a este lugar, no nos importa que nada haya resultado como esperábamos. No hay manera de dispersar la niebla en la que vivimos, no hay manera de saber que hemos aguantado un día más. La silenciosa nieve del pensamiento se derrite antes de que pueda cuajar. Nadie tiene idea de dónde estamos. Las puertas a ninguna parte se multiplican y el presente queda tan lejos, tan profundamente lejos...

Después de varios años de matrimonio, él se pone al pie de la cama y le dice a su esposa que jamás le conocerá, que en todo lo que dice hay más que no dice, que detrás de cada palabra que pronuncia hay otra palabra, y cientos más detrás de ésa. Todas esas  palabras impronunciadas, le dice, encierran su verdadero ser, que ha sido traicionado por la personalidad superficial que está delante de ella. " Así que ya lo ves", le dice, quitándose las zapatillas, " soy más de lo que te he hecho creer que soy". " Ah, tonto", le dice su esposa, " claro que lo eres. Resulta que sólo pensar que tengas tantas personalidades perdiéndose en la nada es muy emocionante. Nada puede agradarme más que apenas existas tal cual eres".





Asunción de ti

1

Quién hubiera creído que se hallaba
sola en el aire, oculta,
tu mirada.

2

Puedes querer el alba
cuando ames. 
Puedes 
venir a reclamarte como eras.
He conservado intacto tu paisaje...

he conservado intacto tu paisaje
pero no sé hasta dónde está intacto sin ti,
sin que tú le prometas horizontes de niebla,
sin que tú le reclames su ventana de arena.
Puedes querer el alba cuando ames.
Debes venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú,
aunque contigo traigas
dolor y otros milagros. 
Aunque seas otro rostro
de tu cielo hacia mí.









RECUERDO DE LA BELLEZA HUMANA

No la rosa, que existe en el olor,
ni el verso que ha entregado, en su milagro,
una invisible luz, y se hace el mundo,
ni el mar, que es un sólido espacio.

  Dime si te destruye mi mirada,
tan suave como el aire,
posada como el tiempo.
¿Qué añade tu belleza a la belleza?
Si tú no hubieras sido, nada sería tú,
como el posible Dios es sólo uno,
y mi mirada ( el tiempo) te destruye.
Tu belleza es aún más:
puede darse a quien mira,
y hacerse humilde, y torpe, porque existo.
No se puede expresar desde esta vida,
pues no hay comparación, nada
que signifique lo que es.
Si acaso confesarte mi deseo
de ser yo tú,
y así ofrecerte al fin lo que mereces
cuando acercas tus manos a las mías:
saber que me mirabas con mis ojos.



* No el amor, sino los alrededores es lo que vale la pena.....   ( Pessoa)

** ALAIN DE BOTTON, LUIS GARCÍA MONTERO, MARK STRAND, MARIO BENEDETTI, FRANCISCO BRINES... tienen la culpa.

lunes, 21 de marzo de 2016

Érase una vez un rey, y ese rey encargó a su mago preferido que creara un espejo mágico. El espejo no te mostraba tu reflejo. Te mostraba tu alma..., te mostraba quién eras en realidad .
  El mago no podía mirarse en él sin apartar la mirada. El rey no podía mirarse en él. Los cortesanos no podían mirarse en él. Se ofreció un cofre rebosante de riquezas al súbdito que en aquella tierra apacible pudiera mirarse en aquel espejo sin apartar la mirada durante sesenta segundos. Y nadie fue capaz de hacerlo.

MARTIN AMIS   La Zona de Interés





Demos vueltas en torno al caldero;
echemos en él entrañas ponzoñosas:
sapo, tú que te has pasado
treinta y un días y noches
bajo la piedra fría, sudando veneno,
hierve el primero en la olla hechizada ...

Tajada de sierpe del pantano
que cuece en el caldero;
ojo de tritón, pie de rana,
pelusa de murciélago y lengua de can,
lengua de víbora y aguijón de alimaña,
pata de lagarto y ala de mochuelo...

Escamas de dragón, colmillo de lobo,
momia de bruja,
tripas de insaciable tiburón,
raíz de cicuta arrancada en la noche,
hígado de judío blasfemo,
hiel de cabra, virutas de tejo
plateado en eclipse de luna,
nariz de turco, labios de tártaro,
dedo de niño parido en un foso
por una ramera, y ahogado al nacer,
y que la bazofia hierva hasta que espese ...

Y que enfríe con sangre de mono,
y se habrá obrado el conjuro.

Estoy tan hundido en sangre
que, aunque no quisiera avanzar más,
volver sería tan duro como continuar.

WILLIAM SHAKESPEARE, Macbeth






sábado, 27 de febrero de 2016



Todo es saqueado, traicionado, vendido.
La gran ala negra de la muerte raspa el aire,
la miseria roe hasta el hueso.
¿ Por qué no desesperamos entonces?

De día, desde los bosques circundantes, 
las cerezas insuflan el verano al pueblo;
de noche centellean galaxias nuevas
en los profundos cielos transparentes.

Y lo milagroso se acerca tanto
a las casas sucias y en ruinas;
algo que nadie conoce en absoluto
pero lleva siglos salvaje en nuestro seno.

       ANNA AJMÁTOVA, 1921





PRÓLOGO

Le contó lo siguiente: que siendo un niño fugitivo en un día tórrido durante la guerra, cruzando los patios de las vías de una ciudad derrotada, lo atrae un temblor procedente de las sombras de debajo del último vagón de un tren de carga que hay arrumbado en una vía muerta. El vagón de carga está en silencio. Apenas consigue distinguir el tentáculo parecido a una fina lengua que emerge por una rendija del suelo de madera y desciende lentamente en busca de algo que hay en el lecho de las vías. Se retira a toda prisa y desaparece a través de la rendija, sólo para reaparecer al cabo de un momento, descendiendo despacio, despacio, luego subiendo deprisa y bajando despacio, una y otra vez, hasta que, emitiendo un estridente PUM de metal impactado, el vagón arranca con una sacudida y la cosa se cae o bien la dejan caer y se queda allí abandonada. Y mientras el tren de carga abandona el patio de vías, él ve en un charco entre los raíles un viejo cinturón enrollado, con la hebilla resplandeciendo al sol como la cabeza de una serpiente mojada.

  Peter Matthiessen     En el paraíso


miércoles, 10 de febrero de 2016

Entender el mundo






Cuando la visión de conjunto del mundo se amplía, no sólo disminuye el dolor que causa, sino también el sentido. Entender el mundo equivale a colocarse a cierta distancia de él. Lo que es demasiado pequeño para verlo a simple  vista, como las moléculas, lo ampliamos; lo que es demasiado grande, como el sistema de las nubes, los deltas de los ríos, las constelaciones, lo reducimos. Cuando lo tenemos al alcance de nuestros sentidos, lo fijamos. A lo fijado lo llamamos  conocimiento. Durante toda nuestra infancia y juventud nos esforzamos por establecer la distancia correcta de cosas y fenómenos. Leemos, aprendemos, experimentamos, corregimos. Y un día llegamos a un mundo en el se han fijado las distancias necesarias, y establecido todos los sistemas. Es entonces cuando el tiempo empieza a correr más deprisa. El tiempo ya no se encuentra con obstáculos, todo está fijado, el tiempo fluye a través de nuestras vidas, los días desaparecen a toda velocidad, antes de suspirar hemos llegado a los cuarenta años, a los cincuenta, a los sesenta... el sentido requiere plenitud, la plenitud requiere tiempo, el tiempo requiere resistencia. El conocimiento es igual a distancia, el conocimiento es estancamiento y enemigo del sentido...La imagen que tengo de mi padre de aquella tarde de 1976 es, en otras palabras, doble: por un lado lo veo como lo veía entonces, con los ojos del chaval de ocho años, imprescindible y aterrador, por otra parte lo veo como a alguien de mi misma edad, a través de cuya vida sopla el tiempo, llevándose consigo pedazos de sentido cada vez más grandes.

KARL OVE  KNAUSGARD. LA MUERTE DEL PADRE

lunes, 1 de febrero de 2016

Lo único que no envejece de la cara son los ojos



 Yo no guardaba recuerdos de muchos sucesos concretos de la infancia, pero los pocos que sobrevivieron sí eran elocuentes. Como por ejemplo morirnos de risa por pequeñas cosas, como aquella vez que estuvimos de camping en Inglaterra en el verano de 1976, inusualmente caluroso. Una noche estábamos subiendo una cuesta cerca del camping, un coche nos adelantó, e Yngve dijo que los dos del coche se estaban besando, yo entendí " pesando", y nos partimos de risa durante varios minutos, una risa que afloró en muchos momentos del resto de aquella noche.
   Si hay algo que echo de menos de mi infancia es eso, el reírme incontroladamente en compañía de mi hermano por cualquier insignificancia. Jugando  al fútbol una tarde entera en un llano junto a la tienda de campaña, con dos chicos ingleses, Yngve con su gorra de Leeds, yo con la mía de Liverpool, el sol que se ponía sobre el país, la oscuridad de crecía alrededor de nosotros, las voces bajas que provenían de las tiendas vecinas, yo que no entendía ni una sola palabra de lo que decían. Yngve que traducía. lleno de orgullo. La piscina a la que fuimos una mañana antes de proseguir viaje, donde yo, que no sabía nadar, agarrándome a una pelota de plástico, por alguna razón llegué a la parte profunda. La pelota se me escapó y me hundí en una piscina en la que estábamos solos. Yngve consiguió pedir socorro, un joven acudió corriendo y logró sacarme, mi primer pensamiento después de haber vomitado un poco de agua con cloro fue que mis padres no se enteraran de lo ocurrido. Esos días y esos sucesos eran innumerables, y los lazos que crearon entre nosotros inquebrantables. El hecho de que él pudiera ser más  malvado conmigo que ninguna otra persona no cambiaba nada, sino que formaba parte del asunto, y en el contexto en el que él y yo vivíamos, el odio que yo podía sentir por él en esos momento no era más de lo que un arroyo es al río o una luz a la noche.






Giró la cabeza hacia un lado sobre la almohada, como si supiera que estaba siendo observado y se opusiera a ello. Cerré los ojos. Él decía a menudo que en algunas ocasiones nuestro padre se había cargado por completo su autoestima, humillándolo como sólo papá sabía hacerlo, y que eso había marcado ciertos periodos de su vida, en que le había dado por pensar que no sabía hacer nada y que no valía para nada. Y luego hubo otros períodos en lo que todo iba bien, todo fluía, no había duda alguna. Sólo estos últimos se veían desde fuera.
  MI padre también había marcado la imagen que tenía de mí mismo, claro que sí, pero quizá de otra manera, al menos yo nunca tuve periodos de duda, seguidos de periodos de fe, para mí todo estaba siempre revuelto, y la duda , que dominaba una parte muy grande de mis pensamientos, nuca se ocupaba de lo grande, sólo de lo pequeño, lo que tenía que ver con el entorno más cercano, amigos, conocidos, chicas, que yo siempre pensaba que me valoraban muy bajo, como un idiota, una sensación que ardía dentro de mí, que todos los días ardía dentro de mí, pero en cuanto a lo grande e importante, nunca dudaba de que podía llegar hasta donde quisiera, sabía que lo tenía dentro, porque mi anhelo era muy grande y nunca descansaba. ¿ Cómo iba a descansar? ¿ Cómo iba yo a machacar a todo el mundo si descansaba?



        Esta vez estaba preparado para lo que esperaba, y su cuerpo, cuya piel había oscurecido aún más en el transcurso de las últimas veinticuatro horas, no despertó ninguno de esos sentimientos que el día anterior me habían desgarrado. Ahora lo que vi fue lo inánime. Vi que ya no había ninguna diferencia entre lo que mi padre había sido y  la mesa sobre la que yacía, el suelo sobre el que ésta descansaba, el enchufe de la pared debajo de la ventana, o el cable que iba al aplique de al lado. Porque los seres humanos no son más que una forma entre otras formas, expresadas una y otra vez por el mundo, no sólo en lo que vive, sino también en lo que no vive, dibujado en arena, piedra y agua. Y la muerte, que yo siempre había considerado la magnitud más importante de la vida, oscura, atrayente, no era más que una tubería que revienta, una rama que se rompe con el viento, una chaqueta que cae de la percha al suelo.


Karl Ove Knausgard

                                 


jueves, 28 de enero de 2016

camino de la nada



LA AUSENCIA ES UNA FORMA DE INVIERNO

COMO el cuerpo de un hombre derrotado en la nieve,
con ese mismo invierno que hiela las canciones
cuando la tarde cae en la radio de un coche,
como los telegramas, como la voz herida
que cruza los teléfonos nocturnos,
igual que un faro cruza
por la melancolía de las barcas en tierra,
como las dudas y las certidumbres,
como mi silueta en la ventana,
así duele una noche,
con ese mismo invierno de cuando tú me faltas,
con esa misma nieve que me he dejado en blanco,
pues todo se me olvida
si tengo que aprender a recordarte.



RESUMEN

NO existe libertad que no conozca,
ni humillación o miedo
a los que no me haya doblegado.
Por eso sé de amor,
por eso no medito el cuerpo que te doy,
por eso cuido tanto las cosas que te digo.



PROBLEMAS DE GEOGRAFÍA PERSONAL

NUNCA sé despedirme de ti, siempre me quedo
con el frío de alguna palabra que no he dicho,
con un malentendido que temer,
ese hueco de torpe inexistencia
que a veces, gota a gota, se convierte
en desesperación.

Nunca sé despedirme de ti, porque no soy
el viajero que cruza por la gente,
el que va de aeropuerto en aeropuerto
o el que mira los coches, en dirección contraria,
corriendo a la ciudad
en la que acabas de quedarte.

Nunca sé despedirme, porque soy
un ciego que tantea por el túnel
de tu mano y tus labios cuando dicen adiós,
un ciego que tropieza con los malentendidos
y con esas palabras
que no se saben pronunciar.

Extrañado de amor,
nunca puedo alejarme de todo lo que eres.
En un hueco de torpe inexistencia,
me voy de mí
camino de la nada.

POESÍA. LUIS GARCÍA MONTERO



viernes, 22 de enero de 2016

Me hice ilusiones


LEO POEMAS


Leo poemas al azar,
leo casi sin pensar en lo que leo.
Cuando me encuentro un verso triste,
siento en el alma como una caricia.
No es que me alivie la tristeza ajena;
es que me siento menos solo.








LA VERDAD DE LA MENTIRA


Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas,
y una voz cariñosa le susurró al oído:
- ¿ Por qué lloras, si todo
en ese libro es de  mentira?
Y él respondió:
                         -Lo sé;
pero lo que yo siento es de verdad.



DE TODAS FORMAS

Lo que queda
-tan poco ya-
sería suficiente
si durase.

ÁNGEL GONZÁLEZ. NADA GRAVE

miércoles, 6 de enero de 2016

Los campos son más verdes en el decirlos que en su verdor.


116.

Escribir equivale a olvidar. La literatura es la manera más agradable de ignorar la vida. La música arrulla, las artes visuales animan, las artes vivas ( como la danza y las representaciones ) entretienen. La primera, sin embargo, se aleja de la vida por hacer de ella un sueño; las segundas, con todo, no se alejan de la vida -unas porque se sirven de fórmulas visibles y por tanto vitales, otras porque viven de la misma vida humana.
  No es el caso de la literatura. La literatura simula la vida. Una novela es una historia de lo que nunca fue y un drama es una novela que se ofrece sin narración. Un poema es la expresión de ideas o de sentimientos de un lenguaje que nadie utiliza, porque nadie habla en verso.





117.

 La mayoria de las personas padecen de no saber decir lo que piensan y ven. Dicen que no hay nada más difícil  que definir en palabras una espiral: es necesario, dicen, dibujar en el aire, con la mano y sin literatura, el gesto ascendente y ordenadamente enrollado con el que aquella figura abstracta de los muelles o de algunas escaleras se manifiesta a nuestros ojos. Pero, siempre que nos acordemos de que decir es renovar, podremos definir sin dificultad una espiral: es un círculo que sube sin llegar nunca a acabarse. Sé muy bien que la mayor parte de la gente no se atrevería a definirla así, porque supone que definir es decir lo que los otros quieren que se diga, y no lo que es preciso decir para definir. Lo diré de otro modo: una espiral es un círculo virtual que se desdobla subiendo sin nunca realizarse por completo. Pero no, la definición sigue siendo abstracta. Buscaré lo concreto, y todo podrá verse: una espiral es una serpiente sin serpiente enroscada verticalmente en torno a nada.
 Toda la literatura consiste en un esfuerzo para hacer real la vida. Como todos saben, incluso cuando actúan sin saber. la vida es absolutamente irreal , en su realidad directa; los campos, las ciudades, las ideas, son cosas absolutamente ficticias, hijas de nuestra compleja sensación de nosotros mismos. Son intrasmisibles todas las impresiones salvo si las hacemos literarias. Los niños son muy literarios porque dicen tal como sienten y no tal como debe sentir quien siente según otra persona. Oí una vez a un niño que decía, queriendo que estaba a punto de llorar, no " Tengo ganas de llorar", que es lo que diría un adulto, es decir, un estúpido, sino "Tengo ganas de lágrimas". Y esta frase absolutamente literaria, hasta el punto de que resultaría afectada en un poeta célebre , si pudiera llegar a decirla, explica resueltamente la presencia caliente de las lágrimas saltando de los párpados conscientes de la amargura líquida. " ¡Tengo ganas de lágrimas!" Aquel chiquillo supo definir bien su espirar.
  ¡Decir! ¡Saber decir! ¡Saber existir a través de la voz escrita y de la imagen intelectual! Todo esto es lo que en la vida vale: lo demás son hombres y mujeres, amores supuestos y vanidades facticias, subterfujios de la digestión y del olvido, gentes removiéndose como bichos cuando se levanta una piedra bajo el enorme pedregal abstracto del cielo azul y sin sentido.





27.

La literatura, que es el arte casado con el pensamiento y la realización sin la mancha de la realidad, se me antoja el fin hacia el que debería tender todo esfuerzo humano, si fuera verdaderamente humano, y no una superficialidad del animal...
Las flores si se describen con frases que las definan en el aire de la imaginación, tendrán colores de una permanencia que la vida celular no permite.
Moverse es vivir, decirse es sobrevivir. No hay nada de real en la vida que no lo sea porque fue bien descrito. Los criticastros suelen señalar que tal poema ,ampliamente  rimado, no quiere al fin decir sino que hace un buen día. Pero decir que hace un buen día es difícil, y hasta un buen día, al final, acaba por pasar. Tenemos por eso que conservar el buen día en una memoria florida y duradera, y así constelar de nuevas flores o de nuevos astros los campos y los cielos de la exterioridad vacía y pasajera.

Fernando Pessoa

lunes, 4 de enero de 2016

Pero¿ qué es lo que está buscando, que le hace mirar así?... Los infinitos/ Banville

                                                                 Solen, / El sol, 1912-1913

NADA ES PEQUEÑO NADA ES GRANDE-
HAY MUNDOS EN NOSOTROS. LO PEQUEÑO SE DIVIDE
EN LO GRANDE, LO GRANDE EN LO PEQUEÑO.-
UNA GOTA DE SANGRE, UN MUNDO CON CENTROS
DE SOL Y PLANETAS. EL MAR UNA GOTA UN TROCITO
DE UN CUERPO-
DIOS ESTÁ EN NOSOTROS Y NOSOTROS ESTAMOS EN DIOS.
LA LUZ ORIGINARIA ESTÁ POR TODAS PARTES Y VA MÁS ALLÁ
DONDE HAY VIDA- TODO ES MOVIMIENTO Y LUZ-
LOS CRISTALES NACEN Y SE FORMAN COMO LOS NIÑOS
EN EL VIENTRE MATERNO. INCLUSO EN LA DURA PIEDRA
ARDE EL FUEGO DE LA VIDA
LA MUERTE ES EL COMIENZO DE LA VIDA- DE NUEVAS
CRISTALIZACIONES
NOSOTROS NO MORIMOS, EL MUNDO SE NOS MUERE
LA MUERTE ES EL AMANTE DE LA VIDA
EL DOLOR ES EL AMIGO DE LA ALEGRÍA-
A UNA MUJER
SOY COMO UN SONÁMBULO
QUE CAMINA POR LA CUMBRERA DE UN TEJADO
NO ME DESPIERTES CON BRUTALIDAD
O CAERÉ Y ME DESTROZARÉ

Edvard Munch



MONTAÑAS EN JULIO

Nosotros vivimos en una constelación
de trozos y de tonos,
no en un único mundo,
en cosas bien dichas en música,
al piano o en el habla,
igual que en una página de poesía...
Pensadores sin pensamientos finales
en un cosmos siempre incipiente,
tal como, cuando escalamos un monte,
Vermont de pronto queda junto

Wallace Stevens


Piensa de nuevo en el niño del tren y como tantas veces le sobrecoge el misterio de la otredad.           ¿ Cómo puede ser él un yo y los demás otros yoes puesto que los demás también lo son en sí mismos? Es consciente, desde luego, de que no es ningún misterio sino una simple cuestión de perspectiva. La mirada, dice para sí, la mirada crea el horizonte. Es algo que oído decir muchas veces a su padre, copiando a alguien, supone. El niño del tren constituía para él una especie de horizonte y él era una especie de horizonte para el niño sólo porque ambos creían encontrarse en el centro de algo- pensaban ser, en realidad, el centro mismo-, y ésa es la sencilla solución del presunto misterio. Y sin embargo...

PREGUNTA: ¿ Cómo puede la gente ser plenamente real cuando se encuentra en otra parte, fuera del propio campo visual? Él no es tan solipsista- lo es pero no tanto- como para imaginar que es la proximidad lo que confiere a la gente su realidad esencial. Por supuesto que existen otros más allá de su presencia, miles de millones, pero no forman parte del misterio propiamente dicho ya que él no sabe nada de ellos, no le importan nada. Los verdaderamente misteriosos son los que le resultan más conocidos, su triste esposa, su abandonada progenie, su deseada nuera. Que deban llevar una existencia independiente de él, y, en efecto, de ellos, entre sí, también, es una afrenta a las leyes de..., ¿ de qué? A  veces piensa si su temprana adhesión a la teoría que postula nuestra existencia en medio de múltiples mundos entrelazados no se debía sino al hecho de que, cuando no estaban con él, los  otros habían de encontrarse forzosamente en algún sitio- he dicho que era solipsista- pero incluso metidos en ese lugar, con la nariz pegada al cristal de aquella infinidad de fisuras transparentes, ¿ cómo evitar que hicieran cosas que él no podría imaginar o, si lograra imaginárselas, no podría dar por ciertas?

Los infinitos. John Banville


Me duelen la cabeza y el universo. Los dolores físicos, más claramente dolores que los morales, desarrollan, por un reflejo en el espíritu, tragedias no contenidas en ellos. Nos traen una impaciencia por todo que, por ser por todo, no excluyen a ninguna de las estrellas.
  No comulgo ni nunca comulgué ni podré, supongo, comulgar nunca, con aquel concepto bastardo, según el cual somos, como almas , consecuencia de una cosa material llamada cerebro, que existe, de nacimiento, dentro de otra cosa material llamada cráneo. No puedo ser materialista, que es como creo que se llama ese concepto, porque no puedo establecer una relación nítida-una relación visual, digamos- entre una masa visible de materia cenicienta, o de otro color cualquiera, y esta cosa que soy yo que por detrás de mi mirada ve los cielos y los piensa e imagina cielos que no existen. Pero, aunque nunca pueda caer en el abismo de suponer que una cosa pueda ser otra sólo porque se encuentran en el mismo lugar, como la pared y mi sombra sobre ella, o que el depender el alma del cerebro signifique algo más que el depender yo, para mis trayectos, del vehículo que uso para realizarlos, creo, sin embargo, que hay entre lo que en nosotros es sólo espíritu y lo que en nosotros es espíritu del cuerpo una relación de convivencia en la que pueden aparecer discusiones. Y la que vulgarmente aparece es la de que la persona más ordinaria incomode a la que lo es menos.

Fernando Pessoa .Libro del desasosiego




Nunca dos cosas son lo mismo, el signo igual es un escándalo; ése es el quid de la cuestión, la cruz a la que me clavaron desde el principio. Diferencia: el término mismo es redundante, una palabra expresamente acuñada para consolar y embaucar. Ah, me decía, me digo, decir igual a no es decir idéntico a, pero ¿ tiene sentido, satisface? Mis ecuaciones abarcaban una multitud de universos pero postulaban un solo mundo de unidad y orden último. Quizá exista tal mundo, pero si lo hay no vivimos en él, y no podemos saber cómo habrían sido las cosas allí. Incluso la identidad del objeto no es sino cuestión de insistir en que es igual a sí mismo. ¿ Dónde puede uno entonces poner el pie y decir: " Esto es terreno firme"? De niño me aterrorizaba ver cómo retrasaban las manecillas de un reloj en marcha, creyendo que el tiempo mismo se retrasaría y todo se sumiría en el desorden, y sin embargo yo iba a ser quien rompería la flecha del tiempo y tiraría el arco destensado.

Los infinitos. John Banville




lunes, 28 de diciembre de 2015

Ay el tiempo! Ya todo se comprende


  Sabe esperar, aguarda que la marea fluya,
-así en la costa un barco- sin que al partir te inquiete.
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;
porque la vida es larga y el arte es un juguete. 
Y si la vida es corta
y no llega la mar a tu galera, 
aguarda sin partir y siempre espera,
que el arte es largo y, además, no importa.

     ANTONIO MACHADO






Prefacio

Ser escritor lento sin duda que tiene sus inconvenientes.
Y no sólo porque contraría esa legítima impaciencia humana por dar remate a cualquier empresa antes que del todo olvidemos el afán y las ilusiones que ella pusimos, sino también porque imposibilita, o al menos dificulta, la composición de cierto género de obras, de aquellas concebidas en torno a una primera intuición a la que el escritor tozudamente supedita el mundo de sus solicitudes diarias; semejante sacrificio resulta soportable por una temporada más o menos larga, pero habitualmente más corta que la que a nosotros, los escritores lentos, nos toma el escribir un número de versos suficiente. Puestos a escoger entre nuestras concepciones poéticas y la fidelidad a la propia experiencia, finalmente optamos por esta última. Nuestra actividad vine así a emparejarse con la vida misma - algo como un océano o como un tapiz a cada instante tejido y destejido, siempre vuelto a empezar-, y nuestros libros parece que naturalmente se conformen según esa lógica heraclitana, de que hablaba Juan de Mairena, en las que las conclusiones no resultan del todo congruentes con las premisas, pues en el momento de producirse aquéllas ha caducado ya en parte el valor de éstas.
   Pero la lentitud también tiene sus ventajas. En la creación poética, como en todos los procesos de transformación natural, el tiempo es un factor que modifica a los demás. Bueno o malo, por el mero hecho de haber sido escrito despacio, un libro lleva dentro de sí tiempo de la vida de su autor.
El mismo incesante tejer y destejer, los mismos bruscos abandonos y contradicciones revelan, considerados a largo plazo, algún viso de sentido, y la entera serie de poemas una cierta coherencia dialéctica. Muy pobre hombre ha de ser uno si no deja en su obra - casi sin darse cuenta-algo de la unidad e interior necesidad de su propio vivir. Al fin y al cabo, un libro de poemas no viene a ser otra cosa que la historia del hombre que es su autor, pero elevada a un nivel de significación en que la vida de uno es ya la vida de todos los hombres, o por lo menos - atendidas las inevitables limitaciones objetivas de cada experiencia individual- de unos cuantos entre ellos. Si mi lentitud en el trabajo ha servido para conferir a este libro esa mínima virtud creo que podré estar satisfecho.

                               1959




jueves, 10 de diciembre de 2015

sé dónde está la muerte



Hombre que mira a través de la niebla

Me cuesta como nunca
  nombrar los árboles y las ventanas
  y también el futuro y el dolor
el campanario está invisible y mudo
  pero si se expresara
  sus tañidos
  serían de un fantasma melancólico


la esquina pierde su ángulo filoso
nadie diría que la crueldad existe

la sangre mártir es apenas
  una pálida mancha de rencor
cómo cambian las cosas
  en la niebla

los voraces no son
  más que pobres seguros de sí mismos
los sádicos son colmos de ironía
los soberbios son proas
  de algún coraje ajeno
los humildes en cambio no se ven
pero yo sé quién es quién
  detrás de ese telón de incertidumbre
sé dónde está el abismo
  sé dónde está la muerte
sé dónde no estás tú

la niebla no es olvido
  sino postergación anticipada

ojalá que la espera
  no desgaste mis sueños
ojalá que la niebla
  no llegue a mis pulmones
y que vos muchachita
  emerjas de ella
como un lindo recuerdo 
  que se convierte en rostro

y yo sepa por fin
  que dejas para siempre
  la espesura de ese aire maldito
cuando tus ojos encuentren y celebren
  mi bienvenida que no tiene pausas.

MARIO BENEDETTI

USTEDES PUEDEN IRSE.
YO ME QUEDO.