Cuando digo que pienso en todo lo que no he hecho,
¿ cuál es en realidad el contenido de esos pensamientos?
Fortuna. Hernán Díaz
¿ Olvidar?
Nos movemos en el tiempo como dentro de una agua. Como dentro de una agua que nos gasta. Cuando salimos de ella, ya no somos. A ese desgaste lo llamamos vida. La vida quizá sea, sobre todo, olvidar: sustituir, mirar hacia otro lado, distraernos en estricto sentido, avanzar, mudar de sitio, mudar de amor, irnos muriendo poco a poco. " Olvidar, qué imposible", pensamos con frecuencia. " La abrasadora boca del olvido,/ que duele allí donde el dolor termina" escribimos una tarde andaluza. Hay heridas que deberían ser de piedra; heridas que querríamos perdurables. Pero, no. La vida consiste en un arduo equilibrio entre el recuerdo y el olvido. El que conscientemente se propone no olvidar, inconscientemente ya ha comenzado a hacerlo." Se me olvidó que te olvidé,/ a mí, que nada se me olvida". Cuánto vaivén el de esta marejada. Cuando intentamos recordar, ya no es posible. Volvemos a un paisaje donde fuimos un momento felices. ( El paisaje, infinito, y el corazón, pequeño. " Ésta es tu casa". La escarcha blanqueaba las laderas del amanecer y su rostro, que no había dormido. Nos observaba, aprobando, el hermoso mundo a nuestro alcance. Yo temblaba de amor y de frío. Salpicaba el paisaje con los besos restantes, por no desperdiciarlos: su boca era demasiado menuda para tantos.) Volvemos para recordar, y allí está todo: el ventanal, las laderas, los abetos, la escarcha, hasta los besos. Todo, menos nosotros. Buscamos el momento, no el paisaje. Buscamos lo que fuimos, y no acude a la cita. Aquel momento huyó: no sabe/no contesta. El amante suele dejar de amar, pero no deja de amar nunca el momento en que amó: ese momento que no existe. Le urge encontrarlo entre cartas, atardeceres, gestos, ropa interior, palabras. Imposible. Y revuelve nervioso el equipaje. No; se extravió en alguna parte, por descuido quizá, o se lo robaron. El tiempo en el que amamos nos olvidó. Todo en nosotros es irrecuperable.
Un día más
¿ Qué necesitaremos para convertir en inconfundible un día; para hacerlo destacado y distinto de los otros, que se apilan en la niebla común de nuestra vida? ¿ Que sea el primero, o el último?¿ Que se consagren en él el amor o la dicha inolvidables? Un día tras otro esperamos que suceda algo grande; algo que señale con piedra blanca y decisiva una fecha; algo que subraye con un círculo fosforescente una cifra de nuestro mediocre calendario. Sin embargo, lo más grande que nos sucede y nos sucederá es la vida. Sobre ella, como sobre una mesa transparente, depositamos objetos, posesiones, sentimientos, anhelos: cosas bellas o feas, pero cosas al fin. Sin la mesa, todo sería añicos. En la vida, el camino vale más que la posada. Todavía más: el camino es la posada. Pero nosotros nos esforzamos en conducir la vida, en comprimirla, en trocearla, en sacarle partido - el nuestro, tan pequeño, tan distante del suyo ( desconocido y probablemente misterioso y sencillo lo mismo que el verano)- Nosotros procuramos transformar la vida en instrumento, cuando ella es lo absoluto: ella es su propio fin, no un medio nuestro. Porque no somos, sino unos inquilinos en precario, continuamente a dos dedos del desahucio...
ANTONIO GALA. Reflejos de una vida
Una película que merece la pena recordar, The Straight Story (1999)
He hecho una lista de preguntas,
cuyas respuestas ya no alcanzaré a saber,
porque es demasiado pronto para ello,
o porque seré incapaz de entenderlas.
La lista de preguntas es larga,
toca temas importantes y menos importantes,
pero como no quiero aburriros
sólo revelaré algunas de ellas:
Qué era real
y qué apenas si lo parecía
en este auditorio
estelar y bajo las estrellas,
donde es necesario tanto billete de entrada
como billete de salida;
Qué pasa con todo ese mundo vivo
que no tendré tiempo
de comparar con otro mundo vivo;
Sobre qué escribirán
pasado mañana los diarios;
Cuándo acabarán las guerras
y por qué otra cosa serán sustituidas;
En qué dedo corazón estará ahora
el anillo del alma
que a mí me fue robado, que perdí;
Cuál es el lugar del libre albedrío
que es capaz de ser y de no ser
al mismo tiempo;
Qué ha sido de decenas de personas:
¿nos habremos conocido realmente?
Qué intentaba decirme M.,
cuando ya no podía hablar;
¿ Por qué tomé por buenas
cosas malas
y qué necesito
para no volver a equivocarme?
Tomé nota antes de dormirme
de algunas preguntas.
Al despertarme
ya no pude leerlas.
A veces sospecho
que se trata de un código preciso.
Pero ésta también es una pregunta
que me abandonará algún día.
( A.M)
Wislawa Szymborska -Instante-
* Creo que soy incapaz de entenderlas.
Hoy nos encontramos en la transición de la era de las cosas a la era de las no-cosas. Es la información, no las cosas, la que determina el mundo en que vivimos. Ya no habitamos la tierra y el cielo, sino Google Earth y la nube. El mundo de torna cada vez más intangible, nublado y espectral. Nada es sólido y tangible.
Los impulsos de información son todo menos polos de reposo de vida. Non es posible detenerse en la información. Tiene un intervalo de actualidad muy reducido. Vive del estímulo de la sorpresa. Ya por su fugacidad, desestabiliza la vida. Reclama hoy permanentemente nuestra atención. El tsunami de información arrastra al propio sistema cognitivo en su agitación. Las informaciones no son unidades estables. " Su cosmología no es la cosmología del ser, sino de la contingencia".
Nuestra obsesión no son ya las cosas, sino la información y los datos. Ahora producimos y consumimos más información que cosas. Nos intoxicamos literalmente con la comunicación.
Las informaciones son adictivas, no narrativas. Pueden contarse, pero no narrarse. Como unidades discontinuas de breve actualidad, no se combinan para construir una historia. Nuestro espacio de memoria también se asemeja cada vez más a una memoria informática llena hasta arriba de masas de información de todo tipo.
La información por si sola no ilumina el mundo. Incluso puede oscurecerlo. A partir de cierto punto, la información no es informativa, sino deformativa. Hace tiempo que este punto crítico se ha sobrepasado- El rápido aumento de entropía informativa, es decir, del caos informativo, nos sumerge en una sociedad posfáctica. Se ha nivelado la distinción entre lo verdadero y lo falso. La información circula ahora, sin referencia alguna a la realidad, es un espacio hiperreal. Las fake news son informaciones que pueden ser más efectivas que los hechos. Lo que cuenta es el efecto a corto plazo. La eficacia sustituye a la verdad. La verdad pertenece al orden terreno. Da a la vida un sostén. El orden digital pone fin a la era de la verdad y da paso a la sociedad de la información posfactual.
Entre las prácticas que requieren tiempo se encuentra la observación atenta y detenida. La percepción anexa a la información excluye la observación larga y lenta. La información nos hace miopes y precipitados. Es imposible detenerse en la información. La contemplación detenida de las cosas, la atención sin intención , que sería una fórmula de la felicidad, retrocede ante la caza de información. Hoy corremos detrás de la información sin alcanzar un saber. Tomamos nota de todo sin obtener un conocimiento. Viajamos a todas partes sin adquirir una experiencia. Nos comunicamos continuamente sin participar en una comunidad. Almacenamos grandes cantidades de datos sin recuerdos que conservar. Acumulamos amigos y seguidores sin encontrarnos con el otro. La información crea así una forma de vida sin permanencia y duración.
BREVEDAD DE LA VIDA
Un suspiro que alienta y se acongoja. Se oscurece el relámpago, sin apenas lucir. Viento presto engolfado en la calma, sin tiempo a respirar; blanco interpuesto de inmediato a la flecha: violenta violencia. El vivir es un principio del morir ya el acabando. Prólogo que tan súbito acaba epilogando. Fluyen por las mejillas caudalísimas lágrimas, heraldos de la voz, y ésta educada en palabras, acaba afónica, su desahogo en lágrimas de sombra. La diferencia de ambas es la que existe entre la respiración y el delgado y apenas ceniciento suspiro, aunque parten los dos de un mismo pecho. Toda la vida cabe en un paréntesis que choca y cierra en signo cóncavo, la vida arremetida. Esta es nuestra experiencia.
La rosa es símbolo de tanta brevedad, más la rosa es consuelo porque aroma; puede también la vida llega a ser modestia casta y vestir nuestra carne de confortante olor, olor que se desprende del trabajo que agrada, pues el hombre sólo se cumple en el amor que compaña al trabajo. La vocación mas honda, la amorosa. Lector, tú eliges tus poetas. Espero que tu sombra me aloje. Es sólo mi deseo, porque tan sólo así sabré saberme sido.
MI RESUMEN
" COMO si nada hubiera sucedido."
Es ese mi resumen
y está en él mi epitafio.
Habla mi nada al vivo
y él se asoma a un espejo
que no refleja a nadie.
EL VASO QUEBRADO
Hay veces en que el alma
se quiebra como un vaso,
y antes de que se rompa
y muera ( porque las cosas mueren
también), llénalo de agua
y bebe,
quiero decir que dejes
las palabras gastadas, bien lavadas,
en el fondo quebrado
de tu alma,
y que, si pueden, canten.
DONDE MUERE LA MUERTE. Francisco Brines
Cuando muere, todo el mundo debe dejar algo detrás, decía mi abuelo. Un hijo, un libro, un cuadro, una casa, una pared levantada o un par de zapatos. O un jardín plantado. Algo que tu mano tocará de un modo especial, de modo que tu alma tenga algún sitio a donde ir cuando tú mueras, y cuando la gente mire ese árbol, o esa flor, que tú plantaste, tú estarás allí. " No importa lo que hagas-decía-, en tanto que cambies algo respecto a como era antes de tocarlo, convirtiéndolo en algo que sea como tú después de que separes de ellos tus manos. La diferencia entre el hombre que se limita a cortar el césped y un auténtico jardinero está en el tacto. El cortador de césped igual podría no haber estado allí, el jardinero estará allí siempre."
RAY BRADBURY Fahrenheit 451
Cómo vivir, me preguntó en una carta alguien
a quien yo tenía la intención de preguntarle
lo mismo.
De Gente en el puente, 1986. Wislawa Szymborska
El alma del hombre es precisamente el hombre presente en los otros hombres. Esto es lo que usted es, esto es lo que ha respirado, de lo que se ha nutrido y embriagado su conciencia durante toda la vida. Eso es su alma, su inmortalidad, su vida en los demás. ¿ Y entonces? Estuvo en los otros y en los otros permanecerá. ¿ Qué diferencia implica para usted si eso después se llama recuerdo? Será usted que ha entrado a formar parte del futuro.
Por fin, una última cosa. No hay que preocuparse. La muerte no existe. La muerte no es algo nuestro. Ha hablado de talento, y eso sí es otra cosa, algo nuestro, somos nosotros quienes lo hemos descubierto. pero el talento, en su significado más elevado y más amplio, es el don de la vida.
No habrá muerte, dice San Juan Evangelista, y escuche la simplicidad de su argumentación. No habrá muerte porque lo que fue ya ha pasado. Es casi como decir: no habrá muerte porque esto ya lo vimos, es viejo y aburre, y ahora es preciso algo nuevo, y lo nuevo es la vida eterna.
_ Hay gente con talento- decía Nikolái Nikoláyevich-. Pero ahora se ha puesto muy en boga toda clase de círculos y asociaciones. Cualquier forma de gregarismo es el refugio de la mediocridad, no importa si se trata de ser fiel a Soloviov, Kant o Marx.
Borís Pasternak. El doctor Zhivago
Hay demasiado mundo. Cabría reducirlo antes que ampliarlo o expandirlo. Debería ser encerrado de nuevo, enlatado en un panóptico portátil, y permitirnos echarle un vistazo solo los sábados por la tarde, una vez concluido el trabajo cotidiano, la ropa interior limpia y preparada, las camisas tiesas sobre el respaldo de las sillas, los suelos ya fregados y el bizcocho recién horneado enfriándose sobre el alféizar de la ventana. Mirarlo por un agujero, como en el Fotoplastikon de Varsovia, y admirarse ante cada detalle.
Temo que, lamentablemente, sea demasiado tarde para ello.
Por lo visto debemos aprender a vivir eligiendo. A ser como el viajero al que conocí en un tren nocturno. Decía que cada tanto necesitaba visitar el Louvre para detenerse ante el único cuadro, en su opinión, digo de ser visto. Plantarse ante el cuadro de Juan el Bautista y seguir con la mirada su dedo levantado.
OLGA TOKARCZUK. Los errantes
UNA SENTENCIA DE CÉSAR
Si nos dedicáramos de vez en cuando a examinarnos, y el tiempo que utilizamos en fiscalizar a otros y en conocer las cosas exteriores a nosotros, lo empleásemos en sondear en nuestro interior, nos percataríamos fácilmente de hasta qué punto toda nuestra contextura se compone de piezas débiles y deficientes. ¿ No es singular prueba de imperfección que no podamos fijar nuestra satisfacción en cosa alguna, y que ni siquiera con el deseo y la imaginación seamos capaces de elegir aquello que nos conviene? Tenemos una buena prueba de ello en la gran discusión que ha habido siempre entre los filósofos para encontrar el bien supremo del hombre, que todavía dura y durará eternamente sin solución y sin acuerdo:
mientras nos falta lo que deseamos, esto parece que supera a todo lo demás; cuando lo conseguimos, deseamos otra cosa tras ésta, y la misma sed nos atenaza. I Lucrecio
Sentimos que nada de lo que cae en nuestro conocimiento y posesión nos satisface, y andamos embobados tras las cosas futuras y desconocidas, pues las presentes no nos sacian- a mi juicio no porque no tengan bastante con que saciarnos, sino porque la manera en que nos apropiamos de ellas es enfermiza y desordenada-:
Pues cuando vio que los mortales disponían de casi todo lo necesario, que los poderoso estaban colmados de riquezas, honor y gloria, y destacaban por la buena fama de sus hijos, pero que, en su intimidad, nadie dejaba de sentir angustia en su corazón, ni de tener el alma sumida en quejas, comprendió que el mal provenía del vaso mismo y que éste corrompía con su mal todo aquello que, recogido fuera, se introducía en él, incluso los bienes. II Lucrecio
Nuestro deseo es indeciso e incierto; nada sabe poseer y nada sabe gozar rectamente. El hombre, considerando que se debe al vicio de las cosas que posee, se llena y nutre de otras cosas que ni sabe ni conoce, a las cuales aplica deseos y esperanzas, y a las cuales rinde honor y reverencia. Como dice César: " Debido a un vicio general de la naturaleza, ponemos más confianza y temor en las cosas que no hemos visto y que están ocultas y son desconocidas".
Michel de Montaigne. Los ensayos
Cuentos de Tokio. 1953
Y así, nuestras búsquedas, nuestros proyectos o trabajos nos quitan de ver los rostros que luego se nos aparecen como los verdaderos mensajeros de aquello mismo que buscábamos, siendo a la vez, ellos, las personas a quienes nosotros debiéramos haber acompañado o protegido.
¡Qué poco tiempo le dedicamos a los viejos! Ahora que yo también lo soy, cuántas veces en la soledad de las horas que inevitablemente acompañan a la vejez, recuerdo con dolor aquel último gesto de su mano y observo con tristeza el desamparo que traen los años, el abandono que los hombres de nuestro tiempo hacen de las personas mayores, de los padres, de los abuelos, esas personas a quienes le debemos la vida. Nuestra "avanzada" sociedad deja de lado a quienes no producen. ¡ Dios mío!, ¿ dejados a su soledad y a sus cavilaciones!, ¿ cuánto de respeto y de gratitud hemos perdido! ¿ Qué devastación han traído los tiempos sobre la vida, qué abismos se han abierto con los años, cuántas ilusiones han sido agostadas por el frío y las tormentas, por los desengaños y las muertes de tantos proyectos y seres que queríamos!
Mientras les escribo, vuelve la imagen de mi madre, a quien dejé tan sola en sus últimos años. Hace tiempo escribí que la vida se hace en borrador, lo que indudablemente le da su trascendencia pero nos impide, dolorosamente, reparar nuestras equivocaciones y abandonos. Nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día. ¡ Qué horror y qué tristeza, la mirada del niño que perdimos!
ERNESTO SABATO
EL próximo pueblo
Mi abuelo solía decir: " la vida es asombrosamente corta. Ahora se comprime tanto en mi recuerdo que apenas comprendo cómo un hombre joven puede decidirse a cabalgar hasta el próximo pueblo sin temer- dejando aparte casualidades desgraciadas- que el tiempo de una vida normal y feliz pueda alcanzar para semejante viaje".
La partida
Ordené que sacaran a mi caballo del establo. El criado no me entendió. Yo mismo fui al establo, ensillé al caballo y me monté. Oí cómo sonaba una trompeta en la lejanía, le pregunté qué significaba aquello. Él no sabía nada, no había oído nada. me detuvo en la puerta y me preguntó.
- ¿ Hacia dónde se dirige, amo?
- No lo sé- le respondí-, pero lejos de aquí, ante todo lejos de aquí, siempre lejos de aquí, sólo así podré alcanzar mi meta.
- ¿ Entonces conoce su meta? -preguntó.
- Sí- respondí-, y te lo he dicho, " lejos -de-aquí", ésa es mi meta.
FRANZ KAFKA. Cuentos completos
Noches tranquilas.
Network, un mundo implacable (1976)
La noticia ausente
Tienes razón , amigo, los ruiseñores
tampoco hoy son noticia en las portadas
de los periódicos del mundo.
Te diré lo que hoy viene en las portadas
de los periódicos del mundo:
los planes de los lobbys,
los veredictos interesados de las agencias rating,
los últimos gemidos de la crisis,
el alta voz del poder y de la ira,
la cizaña de las agitaciones programadas,
( "primaveras" ideológicas que acaban siendo inviernos,
pues traen la sangre
con que nuevas armas),
los crímenes aún sin resolver,
y las guerras, siempre
las guerras:
las de las armas y las de las palabras,
y esa imagen siempre repetida
de una madre,
de una nueva Piedad que tiene a su hijo
muerto entre los brazos.
Aun así, esta noche de junio,
yo sé muy bien que existe una isla
donde los ruiseñores son noticia.
Calmos, en la espesura, no lejos de una fuente,
cantarán hasta el alba
alzando al firmamento sus cabezas.
Acaso ellos sean todavía
el símbolo, la música, el mensaje
de un tiempo de esperanza.
¿ O acaso de un tiempo ya perdido?
La luz lunar enciende en sus picos
trinos de oro, un
mensaje
sin sílabas.
Tenías razón, Seferis: todavía
los ruiseñores no nos dejan dormir
de felicidad pasajera
en los nocturnos de este tiempo
erizado, agónico.
Aunque no sea noticia en las portadas
de los periódicos del mundo.
ANTONIO COLINAS
Canciones para una música silente
Noches tranquilas, en familia.
Luna nueva (1940) Howard Hawks
El secreto de vivir (1936) Frank Capra
¿ Qué presente puede hacerse la noche. Hecha sólo de sí misma, es absoluta, todo espacio le pertenece, se impone con su mera presencia, con la misma presencia del fantasma que sabes que está ahí frente a ti, aunque esté por todas partes, incluso a tus espaldas, y si te refugias en un pequeño espacio de luz de él quedará prisionero, porque a tu alrededor, como un mar que rodea tu pequeño faro, se halla la intransitable presencia de la noche.
Antonio Tabucchi. El tiempo envejece deprisa
De noche
Sumirme en la noche. Del mismo modo en que algunas veces se inclina la cabeza para pensar, sumirme por completo en la noche. Alrededor duermen los hombres. Pero es una pequeña comedia, una inocente ilusión, eso de que duerman en casas, en sólidas camas bajo techos seguros, estirados o acurrucados sobre los colchones, con sábanas y mantas; en realidad se han encontrado todos, un incontable número de personas, un ejército, un pueblo, como una vez antaño, y como lo harán en el futuro, en una zona desértica, un campamento al aire libre, bajo el frío cielo y sobre la fría tierra, arrojados donde habían permanecido en pie, la frente presionada contra el brazo, el rostro contra el suelo, respirando tranquilamente. Y tú despiertas, eres unos de los vigilantes, encuentras al próximo al atizar las brasas del montón de ramas secas a tu lado. ¿ Por qué velas? Uno debe velar, se dice. Uno tiene que hacer acto de presencia.
Franz Kafka. Cuentos completos.
Jo, ¡ qué noche! (1985) Martin Scorsese
En el instante en que los hombres dejen de forjar imágenes idolátricas se matarán unos a otros hasta el infinito. Cuándo alcanzarán este estadio no nos es posible entreverlo. Pero el resultado cierto del devenir histórico es que los hombres no pueden vivir sin ídolos, sin culto, sin la ceguera de la adoración. Sea reverenciando fantasmas religiosos o políticos, aturdidos por el simulacro de absoluto de un fetiche, de un dios o de un partido, necesitan inclinar su razón ante algo. No hay objeto o idea que no haya sido en el decurso de los tiempos, cuando menos por un instante, el fin supremo del pensamiento y del corazón. Todas las apariencias han ocupado por turno el lugar de la divinidad. El instinto de esclavitud que yace en cada criatura ha hecho de los aspectos de la creación realidades tiránicas ante las que ésta ha encorvado su orgullo. ¿ Ha habido un solo momento en la historia en el que no hubiera un jefe, un ideal, una quimera? Incluso las épocas de desagregación han transformado la decadencia en un mito, prosternándose ante su falta de futuro. Los incrédulos creen en el hecho de no creer; las dudas nutren tanto como las certezas. El hombre es el ser dogmático por excelencia. Nada soporta peor que el escepticismo estéril, universal, tolerante y amargo-sonriente. El hombre quiere sangre en todo lo que hace y espera, quiere sangre para tener la ilusión de que no se ha engañado, de que su ilusión es seria e indiscutible. Cuando la conversación, con su arte de rebajar las verdades y reducirlas a simples convenciones de la vida en común, amenaza con destruir los fundamentos de la seguridad cotidiana, entonces surgen los profetas, la multitud los sigue, y siguiéndolos toma las armas. Las discusiones cesan como por milagro, las verdades se instalan como para siempre, la ironía deviene fatal y peligrosa. La imagen idolátrica- con ayuda de la policía y de la ideología- suplanta a los antiguos reyes y emperadores, a las remotas leyendas y a los viejos señores.
Difícilmente podemos imaginarnos las jaurías humanas agolpadas de pronto sin ninguna superstición . ¿ Qué ley, qué código, qué poder podría ocupar su lugar? Cuando el último becerro de oro sea destruido, ninguna fuerza podrá detener ya el caos. ¡ Más cuántos se regocijarán al contemplar la agonía del último ídolo!
Viendo la maldad de los hombres y la absurdidad de los acontecimientos, hojeando las páginas de la historia, triste hasta la indecencia, llegas a alimentar esa nostalgia, representada por las ambiciones del espíritu: la nostalgia de la banalidad.
Extravíos
Emil Cioran
PRIMERA CARTA:
LO PEQUEÑO Y LO GRANDE
HAY DÍAS en que me levanto con una esperanza demencial, momentos en los que siento que las posibilidades de una vida más humana están al alcance de nuestras manos. Éste es uno de esos días.
Y, entonces, me he puesto a escribir casi a tientas en la madrugada, con urgencia, como quien saliera a la calle a pedir ayuda ante la amenaza de un incendio, o como un barco que, a punto de desaparecer, hiciera una última y ferviente seña a un puerto que sabe cercano pero ensordecido por el ruido de la ciudad y por la cantidad de letreros que le enturbian la mirada.
Les pido que nos detengamos a pensar en la grandeza a la que todavía podemos aspirar si nos atrevemos a valorar la vida de otra manera. Les pido ese coraje que nos sitúa en la verdadera dimensión del hombre. Todos, una y otra vez, nos doblegamos. Pero hay algo que no falla y es la convicción de que- únicamente- los valores del espíritu nos pueden salvar de este terremoto que amenaza a la condición humana.
El hombre está perdiendo el diálogo con los demás y el reconocimiento del mundo que lo rodea, siendo que es allí donde se dan el encuentro, la posibilidad del amor, los gestos supremos de la vida. Las palabras de la mesa, incluso las discusiones o los enojos, parecen ya reemplazadas por la visión hipnótica. La televisión nos tantaliza, quedamos como prendados de ella. Este efecto entre mágico y maléfico es obra, creo, del exceso de la luz que con su intensidad nos toma. Muchas veces me ha sorprendido cómo vemos mejor los paisajes en las películas que en la realidad.
El estar monótonamente sentado frente a la televisión anestesia la sensibilidad, hace lerda la mente, perjudica el alma.
Al ser humano se le están cerrando los sentidos, cada vez requiere más intensidad, como los sordos. No vemos lo que no tiene la iluminación de la pantalla, ni oímos lo que no llega a nosotros cargado de decibeles, ni olemos perfumes. Ya ni las flores los tienen.
El hombre se está acostumbrando a aceptar pasivamente una constante intrusión sensorial. Y esta actitud pasiva termina siendo una servidumbre mental, una verdadera esclavitud.
Pero hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse. No mirar con indiferencia cómo desaparece de nuestra mirada la infinita riqueza que forma el universo que nos rodea, con sus colores, sonidos y perfumes.
Está más a nuestro alcance un desconocido con el que hablamos a través de la computadora.
SEGUNDA CARTA:
LOS ANTIGUOS VALORES
Las sociedades desarrolladas se han levantado sobre el desprecio a los valores trascendentes y comunitarios y sobre aquellos que no tienen valor en dinero sino en belleza.
La vida de los hombres se centraba en valores espirituales hoy casi en desuso, como la dignidad, el desinterés, el estoicismo del ser humano frente a la adversidad. Estos grandes valores, como la honestidad, el honor, el gusto por las cosas bien hechas, el respeto por los demás, no eran algo excepcional, se los hallaba en la mayoría de las personas. ¿ De dónde se desprendía su valor, su coraje ante la vida?
Si todo es relativo, ¿ encuentra el hombre valor para el sacrificio? ¿ Y sin sacrificio se puede acaso vivir? Los hijos son un sacrificio para los padres, el cuidado de los mayores o de los enfermos también lo es. Como la renuncia a lo individual por el bien común, como el amor. Se sacrifican quienes envejecen trabajando por los demás, quienes mueren para salvar al prójimo, ¿ y puede haber sacrificio cuando la vida ha perdido sentido para el hombre, o sólo lo halla en la comodidad individual, en la realización del éxito personal?
Desde la perspectiva del hombre moderno, la gente de antes tenía menos libertad. Eran menores las posibilidades de elección, pero, indudablemente, su responsabilidad era mucho mayor. No se les ocurría, siquiera, que pudieran desentenderse de los deberes a su cargo, de la fidelidad al lugar que la vida parecía haberles otorgado.
Algo notable es el valor que aquella gente daba a las palabras. De ninguna manera eran un arma para justificar los hechos. Hoy todas las interpretaciones son válidas y las palabras sirven más para descargarnos de nuestros actos que para responder por ellos.
Cuando la cantidad de culturas relativiza los valores, y la globalización aplasta con su poder y les impone una uniformidad arrogante, el ser humano en su desconcierto, pierde el sentido de los valores y de sí mismo y ya no sabe en quién o en qué creer.
El mundo está perdiendo la originalidad de sus pueblos, la riqueza de sus diferencias, en su deseo infernal
" ¿ Es posible que a pesar de las invenciones y progresos, a pesar de la cultura, la religión y el conocimiento del universo, se haya permanecido en la superficie de la vida?" Tristemente con la nostalgia de los proyectos irrealizados, no nos queda más que responder afirmativamente a la pregunta de Rilke, porque la sabiduría es fidelidad a la condición humana. ¿ Qué ha puesto el hombre en lugar de Dios? No se ha liberado de cultos y altares. El altar permanece, pero ya no es el lugar del sacrificio y la abnegación, sino del bienestar, del culto a sí mismo, de la reverencia a los grandes dioses de la pantalla.
El sentimiento de orfandad tan presente en este tiempo se debe a la caída de los valores compartidos y sagrados. Si los valores son relativos, y uno adhiere a ellos como a la reglamentaciones de un club deportivo, ¿ cómo podrán salvarnos ante la desgracia o el infortunio?
CUARTA CARTA:
LOS VALORES DE LA COMUNIDAD
Asistimos a una quiebra total de la cultura occidental. El mundo cruje y amenaza con derrumbarse, ese mundo que para mayor ironía es el resultado de la voluntad del hombre, de su prometeico intento de dominación.
A cada hora el poder del mundo se concentra y se globaliza. La masificación ha hecho estragos, ya es difícil encontrar originalidad en las personas y un idéntico proceso se cumple en los pueblos, es la llamada globalización.
Esta crisis no es la crisis del sistema capitalista, como muchos imaginan: es la crisis de toda una concepción del mundo y de la vida basada en la idolatría de la técnica y en la explotación del hombre.
Muy a menudo compruebo que todo es opinable, y alguien que comenzó antes de ayer puede hablar tanto como otro cuya trayectoria está largamente probada en la vida del país. Y su opinión llega a ser clasificatoria, y no tiene siquiera que demostrarse. La llamada opinión pública es la suma de lo que se le ocurre a quienes, en esos minutos, pasan ocasionalmente por la esquina elegida, y conforman el mínimo universo de una encuesta que, sin embargo, saldrá a grandes titulares en los diarios y los programas de televisión. Las preguntas que suelen hacerse es de una torpeza que pondrían frenético a Sócrates, que las colocó en el lugar de quien ayuda a dar a luz. Todo pasa y todas las perspectivas son válidas. Lo mismo Chicho que Napoleón, Cristo que el Rey de Bastos. No se piensa en futuro, todo es de coyuntura.
Otra consecuencia de este estado de cosas es la sobrevaloración de la diversión. Los programas " divertidos" tienen mucho rating - y el rating es lo supremo-, no importa a costa de qué valor, ni quién lo financia. Son esos programas donde divertirse es degradar, o donde todo se banaliza. Como si habiendo perdido la capacidad para la grandeza, nos conformáramos con una comedia de regular calidad. Esta desesperación por divertirse tiene sabor a decadencia.
Nuestra civilización ha tomado un tipo de bienestar como el " debe ser" de la vida, fuera del cual no hay salvación. Este objetivo es logrado por el miedo, y por la incapacidad que tienen hoy los hombres de vivir los momentos duros, las situaciones límites, los obstáculos. En especial, se tiene miedo al fracaso. Se oculta cualquier avería en el bienestar, pues enseguida se teme la exclusión, quedar eliminado de la existencia como un equipo de fútbol lo estaría de un campeonato. Tal es la dificultad que tiene el hombre actual de superar las tormentas de la vida, de recrear la existencia después de las caídas.
ERNESTO SABATO. LA RESISTENCIA
En la vida de hoy, el mundo sólo pertenece a los estúpidos, a los insensibles y a los agitados. El derecho a vivir y a triunfar se conquista hoy con los mismos procedimientos con que se conquista el internamiento en un manicomio: la incapacidad de pensar, la amoralidad y la hiperexcitación.
Fernando Pessoa
El gran carnaval (1951)
XXIX
( La noche de Las Perseidas)
Tal vez sea esta noche
( cuando el llano fluye, entrega
al mar de agosto
su negrura)
cuando todo adquiera
sentido ( ¿ o acaso sinsentido).
Sólo al volver los ojos hacia arriba;
hacia el pozo de lágrimas
que habitan Las Perseidas
(pretendemos dar nombre
al Misterio
para, inútilmente, apresarlo )
todo tiene, al fin,
un tremendo y único sentido.
¿ Vivimos engañados?
¿ El firmamento es otra caverna,
inmensa y sin fondo, de Platón?
Parece que la noche está aquí abajo
y no en los prados
celestes de allá arriba.
Arriba todo es luz, atomizada
en secretos preciosos jamás revelados,
en estrellas que estallan
creando esperanza en los humanos
y a la vez deshaciéndola,
en las miradas de ojos-esquirlas
que nos controlan,
pero que no nos dicen nada,
nunca nos dicen nada.
¿ Aquí abajo sólo es la realidad
lo negro, cuanto muere?
¿ Y lo blanco?
¿ Y el oro del amor'
¿ Y qué sentido tienen nuestra ansias
de infinito?
Lo blanco es una luz
que huye hacia arriba,
y se parte, y se desgarra,
y luego, en las noches
más hermosas de agosto,
un siglo y otro siglo
deja caer sus lágrimas.
Alguien está llorando allá arriba
por lo que no sabemos
por lo que aún no somos.
Por nosotros.
Antonio Colinas. Canciones para una música silente.
Hay un lugar hacia el que podemos volver los ojos cada día y reconocer lo misterioso, el más allá: el firmamento estrellado. Es ésta una contemplación que manifiesta el eterno afán de trascendencia. Estamos ante una verdad tópica, demasiado evidente. Pero resulta que vivimos en unos tiempos en los que hasta lo más evidente es invisible. Hoy apenas miramos el universo estrellado y, si alzamos los ojos hacia él, no lo vemos.
Antonio Colinas. TRES TRATADOS DE ARMONÍA
ARMONÍA EN EL BOUDOIR
Después de varios años de matrimonio, él se pone al pie de la cama y le dice a su esposa que jamás le conocerá, que en todo lo que dice hay más que no dice, que detrás de cada palabra que pronuncia hay otra palabra, y cientos más detrás de ésa. Todas esas palabras impronunciadas, le dice, encierran su verdadero ser, que ha sido traicionado por la personalidad superficial que está delante de ella. " Así que ya lo ves", le dice, quitándose las zapatillas, " soy más de lo que te he hecho creer que soy". " Ah tonto", le dice su esposa, " claro que lo eres. Resulta que sólo pensar que tengas tantas personalidades perdiéndose en la nada es muy emocionante. Nada puede agradarme más que apenas existas tal cual eres"
Mark Strand
Casi invisible
En un día del año 1987 nació el niño Cinco Mil Millones. Vino sin etiqueta, así que podía ser negro, blanco, amarillo ,etc. Muchos países, en ese día, eligieron al azar un niño Cinco Mil Millones para homenajearlo y hasta para filmarlo y grabar su primer llanto.
Sin embargo, el verdadero niño Cinco Mil Millones no fue homenajeado ni filmado ni acaso tuvo energías para su primer llanto. Mucho antes de nacer, ya tenía hambre. Un hambre atroz. Un hambre vieja. Cuando por fin movió sus dedos, éstos tocaron la tierra seca. Cuarteada y seca. tierra con grietas y esqueletos de perros o de camellos o de vacas. También con el esqueleto del niño 4.999.999.999.
El verdadero niño Cinco Mil Millones tenía hambre y sed, pero su madre tenía más hambre y más sed y sus pechos oscuros eran como tierra exhausta. Junto a ella, el abuelo del niño tenía hambre y sed más antiguas aún y ya no encontraba en sí mismo ganas de pensar o de creer.
Una semana después el niño Cinco Mil Millones era un minúsculo esqueleto y en consecuencia disminuyó en algo el horrible riesgo de que el planeta llegara a estar superpoblado.
CUENTOS COMPLETOS
Benedetti
Sólo una cosa no hay. Es el olvido
JORGE LUIS BORGES
Pero la bolita, con una lentitud exasperante, daba vueltas indecisa de un lado para otro en la ruleta de la diplomacia. De aquí para allá, de allá para aquí, negro y rojo, rojo y negro, esperanza y desencanto, buenas y malas noticias, y nunca la última, la decisiva. "¡ Olvida!", me decía a mí mismo. " Huye, refúgiate en la espesura más íntima de tu ser, en tu trabajo, ahí donde sólo eres tu "yo" anhelante, no un ciudadano, no el objeto de ese juego infernal, ahí, el único lugar donde la poca razón que te queda todavía puede actuar con sensatez en un mundo que ha enloquecido".
Stefan Zweig
El mundo de ayer
Memorias de un europeo
¿ Qué es lo que hace a la vida digna de vivirse?
Ningún niño se hace esta pregunta. Para los niños, la vida es obvia. La vida existe por su cuenta, no importa si es buena o mala. Es así porque ellos no ven el mundo, no contemplan el mundo, no reflexionan sobre el mundo, pero están tan dentro de él que no distinguen entre el mundo y ellos mismos. Cuando por fin ocurre, cuando surge una distancia entre lo que son ellos y lo que es el mundo, se plantea la pregunta: ¿ qué es lo que hace que la vida merezca la pena vivirse?
¿ Es la sensación de bajar la ventanilla para abrir la puerta, notar cómo gira hacia dentro o hacia fuera sobre sus goznes, siempre dispuesta y accesible, y hallarse en otra estancia?
Sí, la puerta se abre como un ala, y solo eso hace que la vida merezca la pena vivirse.
Si has vivido muchos años, la puerta es obvia, el jardín es obvio, el cielo y el mar son obvios, incluso la luna que cuelga, iluminando los tejados por la noche, es obvia. El mundo es obvio, pero nosotros no escuchamos, y como ya no nos encontramos en sus profundidades ni lo experimentamos como una parte de nosotros mismos, es como si desapareciese. Abrimos la puerta, pero no significa nada, simplemente es algo que hacemos para ir de una estancia a otra.
Karl Ove En otoño
Para una noche de verano