" A veces una especie de gloria ilumina la mente del hombre; le ocurre a casi todo el mundo. Se la puede sentir... Es una sensación en el estómago, un deleite de los nervios, de los antebrazos. La piel saborea el aire, y cada profunda aspiración tiene un dulce regusto. Su comienzo produce el mismo placer que un gran bostezo; centellea en el cerebro y todo el mundo brilla con luz propia. Se puede haber vivido durante toda la vida de una manera gris, contemplando la tierra y los árboles oscuros y sombríos. Los acontecimientos, incluso los más importantes, se han deslizado inexpresivos y pálidos. Y de repente, surge la gloria; y entonces se encuentra dulce el canto de los grillos, y el perfume de la tierra se alza como una canción hasta el olfato, y la luz que forma motas bajo un árbol es una bendición para los ojos. Entonces, el hombre abre su corazón, pero no por ello se siente inferior. Y me atrevería a afirmar que la importancia de un hombre en el mundo puede medirse por la calidad y el número de sus momentos de gloria. Es un hecho aislado, pero que nos une al mundo. es la fuente de toda creación, y lo que nos diferencia de los demás.
No sé lo que ocurrirá en los años venideros. En el mundo tienen lugar cambios monstruosos, y aparecen unas fuerzas que moldean un futuro cuyo rostro no conocemos. Algunas de estas fuerzas nos parecen malas, quizá no en sí mismas, sino porque tienden a eliminar otras cosas que consideramos buenas. Es cierto que dos hombres pueden levantar una piedra mayor que la que puede levantar un hombre solo. Un equipo puede construir automóviles más deprisa y mejor que un hombre solo, y el pan proveniente de una gran fábrica es más barato y más uniforme. Cuando nuestra comida, ropa y vivienda sean producidos en serie, el método de la fabricación en masa se aposentará en nuestros cerebros y eliminará cualquier otra forma de pensar. En nuestra época, la producción en masa o colectiva se ha introducido en la economía, en la política e incluso en la religión, hasta el punto de que algunas naciones han sustituido la idea de Dios por la idea colectiva. Éste es el peligro de nuestra época. Hay una gran tensión en el mundo, una tensión creciente al borde de la ruptura, y los hombres se sienten desgraciados y confusos.
En una época como ésta, me parece bueno y natural hacerme las siguientes preguntas: ¿ En qué creo? ¿ Por qué debo luchar, y contra qué debo luchar?.
Nuestra especie es la única capaz de crear, y posee solamente un instrumento de creación: la mente individual de cada hombre. Nunca dos hombres. No existen buenas colaboraciones cuando se trata de música, arte, poesía, matemáticas o filosofía. después que ha tenido el milagro de la creación, el grupo puede adaptarlo y extenderlo, pero nunca inventarlo. Lo valioso siempre está oculto en la mente solitaria de un hombre.
Y ahora, las fuerzas reunidas en torno al concepto de grupo han declarado una guerra exterminadora a esa entidad tan rara y preciosa, es decir, a la inteligencia humana. Por el menosprecio, por el hambre, por las represiones, por las imposiciones forzosas y los aturdidos martillazos del acondicionamiento, el espíritu libre y andariego se encuentra perseguido, aherrojado, embotado y emponzoñado. Es una triste carrera hacia el suicidio la que parece haber emprendido nuestra especie.
Pero yo creo que la mente libre e investigadora del individuo es la cosa más valiosa del mundo. Y por eso lucharé a favor de la libertad de pensamiento, para que pueda seguir la dirección que desee, sin imposiciones ni ataduras. Y lucharé contra cualquier idea, religión o gobierno que limite o destruya al individuo. Así soy y así seré. Comprendo que un sistema construido sobre un molde determinado trate de destruir el espíritu libre, porque éste representa una amenaza para su supervivencia. Por supuesto que lo comprendo, pero lo detesto, y lucharé contra ello para preservar lo único que nos diferencia de las bestias incapaces de crear. Si la gloria puede ser aniquilada, estamos perdidos."
John Steinbeck. AL ESTE DEL EDÉN.
¿De qué año es el texto?